Zacarías 14:9
Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.
Isaías 52:6
Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo estaré presente.
Salmos 22:22
Anunciare tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
Juan 17:26
Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aun, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
Comentarios:
La promesa de un nombre que se daría a conocer, es un nombre único el nombre personal de Dios.
Podemos observar en el antiguo Testamento, que Dios progresivamente iba revelando más y más de sí mismo a medida que diferentes necesidades surgían en las vidas de las personas, y Él usaba nombres para expresar su auto-revelación. Cuando Abraham necesito un cordero sacrificial, Dios se rebeló como Jehová Jireh (el que provee).
Cuando Israel necesito revelación, el Señor dio a conocer que su nombre tenía un significado, que hasta entonces no era conocido en relación a liberación y salvación y revelo el nombre de JHWH (Jehová) como el nombre que los liberaría de la servidumbre y la esclavitud (Éxodo 6:3-8).
Cuando necesitaron protección contra la enfermedad, Dios se revelo como Jehová Rapha (el sanador). Cuando los israelitas necesitaron victoria sobre sus enemigos, dios se rebeló como Jehová-Nissi (nuestro estandarte de victoria). Es así como los nombres revelan aspectos importantes acerca de la naturaleza de Dios.
Sin embargo, ninguno de esos nombres es una completa revelación de Dios. Muchos en el Antiguo Testamento se dieron cuenta de esto y, deseando conocer más de Dios expresaron este deseo pidiendo conocer su NOMBRE. Cuando Jacob lucho con el ángel en Peniel (una manifestación de Dios), pregunto “declárame ahora tu nombre” Dios no le declaro en nombre pero si lo bendijo. Cuando Manoa el padre de Sansón, le pregunto al ángel del señor cual es su nombre, recibió esta respuesta ¿Por qué preguntas por mi nombre que es admirable? (algunas versiones ponen secreto) (Jueces 13:18). El profeta Agur pregunto ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? (Proverbios 30:4). Él estaba mirando hacia el futuro, intentando averiguar con cual nombre se revelaría Dios cuando viniera como hijo.
Zacarías profetizo que vendría un tiempo cuando el Señor seria Rey sobre toda la tierra, y que “En aquel día Jehová será UNO, y UNO su NOMBRE” (Zacarías 14:9)
Es bien sabio de la importancia que tiene el nombre de una persona. Gracias al nombre es posible entablar relaciones con otras personas. Por causa del nombre se adquieren derechos y compromisos que no tendrían validez alguna de otra manera.
Con respecto al nombre de Dios el problema es similar, no es posible en pensar en un Dios anónimo, sin nombre. Parece que el Nombre identifica y delinea a la persona con quien queremos entrar en comunión, esto es, nos la presenta como distinta de cualquier otra. Además, para cualquier estudio de la Biblia no es un secreto que para el pueblo Judío y pueblos de su época, los nombres conllevaban la expresión de la naturaleza del individuo. Así, se les llamaba: “el fuerte”, “el sabio” o “bendito”. Es decir que el nombre proclamaba la vergüenza o la gloria del individuo, según fuera el caso.
No podemos menos que aplicar este principio al nombre de Dios. ¿Seremos ligeros en hacerlo? Veamos:
En Génesis 24 encontramos el episodio del sacrificio de Isaac demandando de manos de su padre Abraham. Cuando este asta a punto de sacrificar a su hijo, la voz de Dios lo detiene. Inmediatamente Abraham encuentra un carnero sustituto que en sus palabras, “Dios había provisto” Jehová era Jehová, pero en este caso se había convertido en Jehova-Jire, o sea “Jehová el que provee”. Al revelarse como Dios que suple la necesidad, había manifestado de manera inequívoca que él era Jehová-Jire.
Tenemos también éxodo 17:8-16 otro pasaje muy disiente. Hay guerra con Amalec, pero sucedió que cuando Moisés levantaba su mano con la vara, que era el símbolo de que Jehová estaba con ellos, el pueblo prevalecía; pero cuando Moisés decaía y bajaba las manos el pueblo retrocedía. Dos hombres tuvieron que venir para sostener las manos de Moisés con su vara en alto, y entonces el pueblo ganó la batalla. A causa de la gran victoria Moisés y el pueblo conocieron a Dios en una dimensión distinta. Esa vara, que dicen tenía el nombre de Jehová grabado, en alto, en las manos de Moisés había servido de estandarte. Moisés pues llamo el nombre de Dios “Jehová-Nissi”, esto es, “Jehová es mi estandarte”
Permíteme un ejemplo más. En Jueces 6:12-24 se nos cuenta de la aparición de un ángel de Jehová a Gedeón. Este venia con un mensaje y una orden para Gedeón a quien se le permitía ayuda para salvar al pueblo. Como Gedeón descubrió con quien hablaba y tuvo miedo de morir, el ángel le animo. Dios no tria un mensaje de destrucción para su pueblo, sino de bendición, de liberación, y ellos tendrían Paz; por lo tanto él no tenía nada que temer. Así, pues Gedeón conocía el Nombre de Jehová pero ahora se le acababa de manifestar Dios en plano distinto. Nuevo, por lo cual él llamo el nombre de Dios “Jehová Shalom” es decir: Jehová es Paz.
Realmente Dios nos enseña esta verdad. Cuando Dios llamo a Moisés al pie de la Montaña , este pregunto por el nombre de Dios. Dios no le respondió diciendo “mi nombre es Jehová”, no; la respuesta fue un poco distinta. Dios acababa de comisionar a Moisés para una gran tarea y tenía que convencerlo de que no iba hacer un fracaso.
¿Cuál fue la clave? La clave era revelarle a Moisés su naturaleza. Decirle quien era Él. La respuesta por consiguiente fue “Yo soy el que soy”. Diles; Yo soy me ha enviado. Aquí Dios nos explica lo que quiere decir “Jehová” su nombre, es decir “El eterno”. Este es mi nombre para siempre, y es claro porque ¿Dejara Dios de ser eterno algún día? “El Gran Yo soy”, Jehová se mostro en la forma en la que Dios fue reconocido y reverenciado por los siglos de los siglos.
Después del episodio, en que Dios se manifestó a Moisés, muchos años más tarde encontramos una profecía de Isaías que nos sorprende: “Por tanto mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo estaré presente”. (Isaías 52:6)
¿Qué es lo que sabrá su pueblo? Su nombre ¿Cuándo? Aquel día ¿Cuál día?
Es lógico que no se puede aprender lo que ya se sabe, sino lo que se ignora. Pero el pueblo sabia, lo hemos visto, y conocía el nombre de Jehová, ¿Cómo es, pues, que Dios dice que mi pueblo sabrá mi nombre? Para comprender esta primera parte hemos de comprender la segunda parte de la profecía, a saber, ¿Cuál es aquel día? Cualalquier lector y estudioso de la Biblia solo tendrá que leer una sola vez el capítulo 52 de Isaías, para comprender que es un capitulo Mesiánico, es decir que se refiere al Mesías.
Si acaso le queda sombra de dudas prosiga leyendo el capitulo 53. “Aquel día” no es otro que “el día que hizo Jehová” del que hablo el salmista. Expresiones como “de balde fuiste vendidos; por tanto sin dinero seréis rescatados”; y “Cuan hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas”, etc. Sencillamente relea el capitulo como dije antes, expresiones como estas hablan sin lugar a dudas del día glorioso en que “un niño nos es nacido, hijo nos es dado”. El día en que se anuncio la paz por los ángeles y se abrió la etapa del calvario. Es decir que en este tiempo su pueblo conocería su Nombre.
Aquí tropezamos con un detalle. El nombre de “Jehová”, es decir, bajo esta forma hebrea no aparece en los escritos del Nuevo Testamento. ¿Quiere decir esto que se perdió el nombre? o ¿Qué Dios no cumplió su promesa? ¿Es que el nombre de Jehová aparece bajo otra forma en el Nuevo Testamento? Recordemos que su pueblo “sabría su nombre”.
Aquí, a esta altura quisiera señalar un detalle interesante. Muchas veces en el Antiguo Testamento nos encontramos con la forma recortada de Jehová, que es Jah. Además, bien es sabido que los antiguos tenían la costumbre de involucrar el nombre de Dios en sus nombres. Por ejemplo:
Jeremías: A quien Dios ha enviado
Jeriel: Pueblo de Dios
Josías: A quien Dios sana
Podríamos citar una larga lista de nombres en los que aparece la forma recortada de “Jehová”.
Dijimos, pues, que Dios revelaría su nombre al pueblo en aquel día. También que la forma completa: 2Jehova” no aparece en los escritos del Nuevo Testamento.
Cuando Jesús fue anunciado se dijo que El se llamaría “Emanuel” que quiere decir: Dios con Nosotros, Este nombre nos trae frente a frente con la aproximación de Dios al hombre.
Cuando Jesús estuvo en la tierra insistió en que todo cuanto hacia o decía, estaba hecho y dicho en el Nombre de su Padre. Pero este punto adquiere una luz inusitada en su oración registrada en el capítulo 17 de San Juan en el verso 6. Aquí Jesús dice: “He manifestado Tu nombre”… si Jesús manifestó el nombre del Padre que es “Jehová” y este nombre revelado como tal no aparece en el Nuevo Testamento ¿Cuál, entonces, es el nombre revelado en el Nuevo Testamento?
Es preciso analizar el nombre del Mesías. Su nombre es Jesús. La forma hebrea de este nombre es “Jeshua”. Este nombre aparece por primera vez cuando Moisés profetizo sobre Josué cambiándole el nombre que originalmente era Oseas. Recordamos que con este acontecimiento simbólicamente termina la época de la tierra prometida. Este nombre, pues, quiere decir “Jehová que salva”
El Jehová que se nos describe en el capítulo 52 de Isaías y que esta personificado por el Siervo de Jehová del capítulo 53, indudablemente es el “Jehová Salvador”, el que salvaría de la esclavitud y les traería alegría y gozo. La nueva faceta, el nuevo plano en que Dios se daría a conocer tenía que estar plasmado en el nombre del Mesías: Jeshua, “Jehová Salva”
Jesús pues. Es el nombre de Jehová, en el Nuevo Testamento conocíamos a si a Jehová el que es Eterno. Pero ahora nos ha revelado como “Jehová Salvador ” la Biblia declara que Dios Estaba en Cristo. (2 Corintio 5:19) Su nombre, pues, debe reflejar esta situación.
Esta es la razón por la cual la Biblia dice: que en ningún otro hay Salvación, “porque no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos” (Hechos 4;12). Si este nombre no fuera el de Jehová esto sería inaceptable, puesto que “Yo soy Jehová que Salva” Solo Él, Jehová, desnudo su brazo ante las naciones. Isaías 52.
Jesús, pues, es ese nombre que sabría el pueblo “Aquel Día”. En Jesús se nos manifiesta la dimensión salvadora de Jehová. A dios le conocemos en la faz de Jesucristo.
IPUV Baruta Central - Estudios Doctrinales